Una brecha en la seguridad de tus dispositivos puede suponer un problema fatal, pues compromete tu identidad, privacidad y recursos sin que casi te des cuenta. Y aunque es difícil de saber si tu teléfono ha sido hackeado hay una serie de indicios que pueden ayudar a descubrirlo. Por ejemplo, si tu teléfono consume la batería o tu red de datos más rápido de lo habitual podría ser una señal de que alguien lo está utilizando en remoto. Otros signos pueden ser congelamientos o reinicios inesperados.

En el caso de que aparezcan de forma repentina aplicaciones que no recuerdes haber instalado o se active la localización geográfica desde ASUFIN te recomendamos desinstalarlas, reiniciar el teléfono de fábrica y cambiar todas tus contraseñas desde otro dispositivo. También debes avisar a todos tus contactos para que eviten abrir links enviados por los delincuentes desde tu móvil, para que tengan acceso a más dispositivos. 

Si bien es imposible estar protegido al 100%, hay una serie de medias que puedes tomar para que sea más difícil el hackeo. En primer lugar, no esperes a tener sospechas de que se han infiltrado en tu teléfono móvil para cambiar las contraseñas, sino que debes cambiarlas de forma periódica. Evita las redes wifi abiertas y las aplicaciones de sitios web desconocidos. Y recuerda que los anuncios, pop adds y links de algunas páginas puedes contener o instalarte algún virus que haga tu dispositivo más vulnerable. 

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